Deportes

Dolor en el rugby: murió el jugador de Hurling 🏉

Finalmente Lucas Pierazzoli, de 28 años, perdió la vida tras chocar su cabeza contra la de un rival, en un partido disputado el día sábado. Se encontraba internado en el Hospital posadas, donde ya le habían declarado muerte cerebral.

lanacion.com.ar

La desgracia ocurrió a tan solo cinco minutos de finalizar el encuentro que disputaban Hurling Club y el SITAS, dentro de la tercera categoría de la URBA. En ese momento, la victima que se desempeña como segunda o tercera línea del equipo, impactó su cabeza contra un rival e hizo un paro cardiorrespiratorio por lo que debió ser trasladado de urgencia.

Diario Olé explicó que Lucas estuvo desmayado durante 40 minutos y tras reanimarlo con RCP lo pudieron trasladar al hospital Posadas, donde le diagnosticaron muerte cerebral. Según explicaron tiempo más tarde, el jugador tenía algunas vértebras fracturadas, la médula muy comprometida y estaba conectado a un respirador artificial.

Desde el ambiente deportivo quedaron muy conmovidos tras el hecho y desde entonces se comprometieron a pedir cadenas de oración para su mejoría. Incluso a través de sus redes sociales, el club Hurling anunció que las instalaciones de la institución permanecerían cerradas mientras acompañen a la familia en ese difícil momento. No obstante, falleció horas más tarde.

No es la primera vez que en un partido de rugby se produce un choque que termina en tragedia. Anteriormente algo similar le sucedido a Jerónimo Bello, jugador del SIC, que en el año 2016, en un scrum, sufrió el desplazamiento de dos vértebras y quedó en sillas de ruedas previo a fallecer en 2019 con 27 años de edad. Otra victima fue Juan Cruz Migliore, de CUBA, que murió a los 20 años tras recibir un golpe en un partido ante San Fernando, en 2008.

Claro está que otra situación trágica como la ocurrida recientemente puso en alerta a la practica del rugby, donde incluso un estudio realizado entre 44 jugadores profesionales y publicado por el Imperial College de Reino Unido, indicó que el 23% de los jugadores, sufrieran o no golpes en la cabeza, presentaban anomalías en los axones (prolongaciones de las neuronas), que causaban microhemorragias. 

Comparte la Noticia!

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Siguiente nota: